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Donde Crece El Mastuerzo

por Leandro Gonzalez de Leon

-A mí me pusieron Martín por Luther King. Casi me ponen Nelson.
-No me gusta “Nelson Simkus”. No va.
-Te podrían haber puesto Malcolm. Suena bien.
-Bueno, pero ese no era pacifista.
-¿Y Mahatma?
-¡Mahatma! Mi vida sería totalmente distinta si me llamara Mahatma. Todo el mundo se acordaría de mí. “Hoy viene Mahatma.”
-Bueno, si te llamaras Tito tu vida también sería distinta. “Hola, soy Tito”, “¿Qué hacés,Tito?
-Peor si te llamás Mahatma y te dicen Tito.
-Eso: Mahatma “Tito” Simkus.
-Parece un personaje de Capusotto.

Y propuso hacer un blog con el nombre del berro. “El berro es el mejor amigo del hombre”, decía Fontanarrosa. Tiramos sobre la mesa los chistes que no escribiríamos en el blog. Martin, por su incontenible anglofilia, insistió en llamarlo “Watercress”. En castellano suena feo, parece.

Antes criticaba a las películas y libros que repetían el título de una obra anterior. Ahora creo que no es un problema para el arte, sino para la industria. Problemas de registros, de catálogos… Un ejemplo: converso con Carlos, un músico que se comprometió a grabar en su estudio la canción que un tipo escribió para su novia. “Es muy larga. Sobre el final repite la misma frase como veinte veces… Lo otro no está mal. Yo le dije: “La canción tiene que tener introducción, estrofa, estribillo, estrofa, estribillo, repite estribillo y se acabó”. Carlos cree que habla de música, pero habla de industria. Creó un estudio independiente, lo financia, puede hacer lo que le plazca, pero no sabe lo que es la Industria Cultural. “En las consignas de los bárbaros se escucha el suave diktat del Imperio”, dice Baricco.

Watercress estaba registrado, por eso le pusimos Gardencress. En castellano se llama mastuerzo o berro hortelano, distinto del berro de agua o “watercress”. La industria y sus hurañas URL nos obligan a reflexionar sobre esta variante del berro hasta hoy inexplorada por la literatura.

Consulto la enciclopedia y ya emerge la poesía: “Debo irme, compañeros, y no volveré. Búsquenme en los jardines, cerca de los caminos, en las fuentes y las orillas de los ríos. Búsquenme donde crece el mastuerzo”.

La Tiranía de las Frondas

por Martín Mollica

Lechuga, rúcula, y también el berro; sin pena ni gloria, el berro… No me hubiera acordado de él, no.

No somos más que vibraciones, amor mío, energías sutiles que vibran en concentricidad. La espesura de los años (que me hace conocer) la tiranía de las frondas de nuestras mentes… Acaso tan complejas... tan complejas nuestras mentes.

Lo simple de lo bulboso… ¿Acaso, Thoureau, no soy yo mismo, hojas y moho? La ternura de este corazón de planta, harto en silencioso, profuso en verbal… Mi cuerpo florece con cada palabra tuya, y cada palabra tuya aún refulge. Estoy perdido en tu respirar.

Tu cadencia en declive por la ladera, con una fuente hecha de fruta, e interior de vegetal: una sandía, un melón, el mismo olor. Y dos personas bajando, retozando en el aire al bajar. Extraño ese juego, lo quiero recuperar.

Estamos en una meseta verde, y sostengo tu rostro entre mis manos. Es el sol que te sublima a mis ojos. ¿Por qué desenbocamos en estos lugares? Se apresuran los recuerdos, la soledad y el desfallecimiento… ¿Qué hago con ellos? Entre todo, dependo del viento.